ENTREVISTAS

Contacto para entrevistas: Claudia Orozco, Departamento de Prensa Random

House Mondadori 30 67 84 33, corozco@rhmx.com.mx

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el país

 Madrid 7 NOV 2011 

El nombre de Turati es citado con frecuencia por los periodistas mexicanos. “Marcela va a los lugares a quien nadie más va”, comenta uno de ellos. Pese a los elogios, Turati prefiere definirse como “una reportera común especializada en la pobreza. Me había prometido no cubrir nunca asuntos relacionados con el narcotráfico hasta que, como a todos, la violencia se nos cruzó en el camino y nos obligó a cambiar de agenda”.

Turati relata que a partir de 2007 comenzó a visitar pueblos donde hallaba todavía “la sangre fresca en el piso” de “los cadáveres de los jóvenes recién asesinados”. Su trabajo, comenta, lo hace “cometiendo errores y tras varios sustos”. Se especializa en “las historias silenciadas, los invisibles”. Como los 50.000 niños que han quedado huérfanos desde que en diciembre de 2006 el Gobierno mexicano emprendiera la guerra contra el narcotráfico. Las viudas, la estigmatización, las víctimas. Relata anécdotas que hielan la sangre, pese a su dolorosa cotidianeidad. Las historias de “los refugiados por el miedo, los defensores de derechos humanos que son asesinados o amenazados de muerte. Mi trabajo consiste en tocar el dolor todo el tiempo”.

PREGUNTA. ¿Cuál es el estado actual de la prensa en México? ¿Qué pesa más, la censura o la autocensura?

RESPUESTA. Se extiende un manto de silencio en varios estados del país. Ocurre principalmente en la frontera con Estados Unidos, y también en los lugares donde dos cárteles se disputan el territorio, o donde no quieren que se informe sobre sus actividades, o donde los gobernantes quieren prohibir a la prensa que informe. No todos los periodistas corremos los mismos riesgos. Son distintos para los corresponsales extranjeros, los periodistas que viajamos de ciudad de México a los lugares de riesgo y los locales que viven en el fuego cruzado.

En mis viajes a las zonas de violencia me he encontrado muchos reporteros que ya se sienten muertos en vida. Que, como veteranos de guerra, sienten que la vida les es indiferente y ya redactaron su testamento. Conozco a fotógrafos en ciudades como Juárez que tienen el récord de haber fotografiado 19 muertos en un solo turno de trabajo. Muchos están amenazados, saben que con cada nota se juegan la vida. Muchos tienen pesadillas. Creo que muchos las tenemos. Soñamos con sicarios o masacres. Algunos todos los días, en un deterioro psicológico infrenable.

He escuchado testimonios impactantes, como el del reportero norteño que cuando supo que un comando de hombres armados había sacado esa misma noche a un colega de su casa, frente a su familia, él mismo se despidió de su familia y se sentó en la sala a esperar a que pasaran por él. Estaba seguro que era el siguiente. Y no quería que lo llevaran frente a su familia.

Su amigo amaneció asesinado, tirado en una calle. Él aún vive y lo cuenta.

O la anécdota que nos contó el director de un periódico local del sur del país que recibe llamadas telefónicas con órdenes de los narcos que lo obligan a tomar foto de cabezas humanas y publicarlas. Y si está vivo es porque obedece las órdenes de todos: de ellos, sus rivales y el ejército. Está entre tres fuegos.

No todos los lugares son extremos. No todos están silenciados. Pero hay una tendencia al silencio, a la autocensura forzada, a simular que nada pasa, aunque en todos lados los periodistas realizan esfuerzos heroicos por informar, por seguir investigando.

P. A falta de un Estado de derecho, ¿qué garantías tienen un periodista en Mexico para ejercer su profesión?

R. No existen garantías en la cobertura de ciertos territorios. Ni siquiera tienes la garantía de que tu asesinato o tu desaparición se investigue y se encuentre y juzgue al culpable, porque eso no ocurre. La primera reacción del Gobierno federal y de los gobiernos locales cada vez que muere o desaparece un periodista es culparlo de que algo debía, dando la misma explicación fácil a cada uno de los más de 40.000 muertos.

No hay certeza de si vas a regresar o no de una misión. No por nada, las grandes cadenas de noticias han movido a sus corresponsales de guerra más experimentados a México, y estos veteranos nos dicen que esta cobertura es más complicada que la de una guerra ya que en México no están señalizados los bandos en conflicto ni los territorios donde operan y generalmente no sabes con quién estás hablando, si el alcalde o el policía al que entrevistas trabaja para uno de los cárteles o es honesto. A veces es preferible no hablar con ninguna autoridad o hacerlo cuando estás a punto de salir del territorio. A ese grado está la corrupción.

P. ¿Por qué la situación ha alcanzado cotas desesperantes? ¿Cuáles son los sitios en que es imposible ejercer en México? ¿Qué reacción tienen periódicos en estados como Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, ante la rampante violencia?

R. Este sexenio [el periodo presidencial en México es de seis años]ha sido como montarnos en una montaña rusa interminable y cada vez más peligrosa, no sabes qué pasa, solamente ves que vagones enteros salen volando, que la persona que viajaba adelante ya no está, las bajadas son más despiadadas, no sabes cómo va a acabar el sexenio, quién estará muerto y si el piloto aún tiene el control.

La violencia se ha ido extendiendo y nos ha ido cercando en varias zonas del país. Muchas veces, los periodistas quedamos en medio.

Todo el Estado de Tamaulipas está silenciado y la zona se silencio se va extendiendo a sus alrededores. Esa ruta parece que está tomando Veracruz y Tabasco si no lo impedimos, así están grandes porciones de Michoacán, Zacatecas, Coahuila, Durango, Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Guerrero, donde los medios de comunicación intentan ser controlados por los cárteles o los gobernadores, y los ciudadanos tienen que echar mano de las redes sociales para avisarse dónde ocurren los tiroteos o documentar lo que sus medios no informan.

Esta historia tiene claroscuros. Los periodistas mexicanos estamos dando la batalla y no nos estamos dejando silenciar, estamos tratando de encontrar grietas para evadir esta mordaza. En algunas zonas los reporteros de medios que eran competencia redactaron sus códigos de seguridad, obligándose a salir a reportear juntos para protegerse. Muchos medios no firman a los periodistas las notas de narcotráfico, para asumir el riesgo como empresa. Sé de reporteros que por ahora no pueden publicar pero están escribiendo libros con la información que tienen, otros regalan la información que no pueden escribir a medios de comunicación más grades para que la publiquen y sé de algunos que han abierto portales de noticias por internet del lado texano para evadir el control de los narcos locales.

Muchos reporteros estamos organizándonos en redes de periodistas para poder enfrentar mejor los nuevos retos. Necesitamos aprender de todo: desde cómo entrevistar a niños traspasados por la violencia, cómo organizarnos para evitar que todo el país se convierta en zona de silencio, cómo enviar información de forma segura desde las zonas peligrosas o cómo manejar nuestro propio miedo para seguir informando.

El panorama no es alentador pero estamos buscando caminos para blindar la información de la censura de los políticos y de los narcotraficantes, y blindarnos nosotros para no dejar que el miedo nos quite la capacidad de disfrutar la vida.

P. ¿Cuáles son los vicios del periodismo mexicano?

R. No hemos superado la herencia del PRI: las noticias se basan en las declaraciones de los políticos, en seguir a las élites, y los medios se han olvidado de su papel de guardianes de los intereses de los ciudadanos. Los empresarios de los medios, en general aunque hay sus excepciones, no piensan que la información es un bien público y la utilizan para defender sus intereses y para hacer negocio. En las redacciones se reproduce la desigualdad del país: unos pocos ganan millones, la mayoría vive con bajísimos salarios, el empleo se precariza, se contrata a gente peor capacitada para ahorrarse sueldos. El compadrazgo entre políticos y dueños de los medios es un lastre y todavía se castiga a los medios críticos y se premia a los aliados.

www.laopinion.com.co

 Con las balas zumbando en los oídos

15 DE OCTUBRE DE 2011. Colombia

México se está desangrando. Esa parece ser la realidad de un país que en los últimos cinco años ha visto morir a más de 50 mil personas y desaparecer otras 8 mil, en la guerra que libran los carteles del narcotráfico y el gobierno, liderado por Felipe Calderón.

Los muertos los ponen las miles de familias cuyos miembros han quedado de un bando o del otro. Los pone el Gobierno con sus militares y funcionarios asesinados. Y, finalmente, los ponen los medios de comunicación, con sus más de 80 periodistas asesinados desde el año 2000.

En un país en el que el tema de las víctimas empieza a ‘cansar’ a los lectores que se han ‘acostumbrado’ a leer las miles de historias de muertos, masacres y desaparecidos que a diario aparecen en las páginas de los medios de comunicación, la periodista mexicana Marcela Turati, en diálogo con La Opinión, habló sobre la difícil situación que viven los periodistas de ese país inmersos en una guerra que no saben si seguir cubriendo o no.

En qué momento se desbordó la violencia en México?

Hay dos episodios que son claves. El primero es cuando el brazo armado del Cartel del Golfo, que es lo que se conoce como Los Zetas, rompe con este y arma su propio negocio disputándose territorios y rutas. Además, los miembros de los dos carteles empiezan a matarse entre sí. El otro momento es cuando el presidente Felipe Calderón decidió declararle la guerra al narcotráfico y envió el ejército a algunos lugares que antes no contaban con su presencia, para recuperar terrenos que se consideraban perdidos para el Estado.

Esto ayudó, la declaración de guerra?

Te respondo de la siguiente manera. En Ciudad Juárez, antes de que llegara el ejército en el 2007, había 300 asesinatos por año. Un año después de llegado el ejército, esa cifra se disparó a 1.688 asesinatos. Al año siguiente esa cifra escaló a 2.560 y el año pasado llegó a 3.111. Este año es claro que esa cifra aumentará mucho más.

La llegada del ejército disparó las muertes?

Las explicaciones que se han dado es que cuando llegó el ejército y se desactivaron las policías locales, se rompieron los equilibrios con la mafia que estas habían establecido. También se dice que el ejército trabaja para un cartel y cuando este llegó a los municipios, hizo una ‘limpieza social’ de muchas personas que presumían trabajaban para el cartel contrario. Una última explicación que se da es que cada vez que agarran a un capo o confiscan un gran cargamento, eso hace que desaparezca un pequeño cartel, dando pie al surgimiento de uno nuevo que, para imponerse, debe acabar con los sobrevivientes del otro.

Qué similitudes encuentra usted entre el conflicto que vivió Colombia en la época de los carteles de Medellín y Cali y la violencia que vive hoy México?

Nosotros todo el tiempo estamos hablando de la ‘colombianización’ de México pues nuestro referente en estos momentos es la época que ustedes vivieron con Pablo Escobar y sus bombas. Sin embargo, lo de nosotros difiere de la violencia de ustedes porque nuestra violencia se disparó en un periodo de tiempo muy corto, apenas cuatros años, desde que el presidente Felipe Calderón decidió declararle la guerra a los carteles. Además, nuestra violencia es distinta, es una violencia sin bombazos, por fortuna. Nuestra violencia es de masacres y actos sádicos, como lo son los descuartizamientos y esa serie de muertes horribles que practican los carteles.

Es una violencia más parecida a la que practicaron los ‘paras’ aquí en Colombia?

Exacto. Es una violencia que está ligada a la crueldad con el cuerpo, al hacer sufrir al otro y a través de la tortura y la violencia desmedida, doblegar al enemigo o sembrar terror en él.

Existen zonas vedadas para el ejercicio del periodismo en México?

Hay zonas que son muy difíciles, sobre todo en el norte del país, en la frontera con los Estados Unidos. Allá los reporteros locales no informan porque no pueden o porque no quieren hacerlo por temor a las represalias que los carteles puedan tomar contra ellos o sus familias. Las pocas noticias que nos llegan desde esas zonas las conocemos porque los reporteros locales nos las envían para que las publiquemos en los grandes medios de la capital, que están más ‘blindados’. Otras veces nos enteramos por reporteros de los Estados Unidos. Recuerdo un caso en el que se presentó una masacre en la zona de frontera. Un medio de comunicación norteamericano habló de 200 muertos. La cifra oficial de México fueron 8 muertos. Después nos enteramos que el medio de Estados Unidos estuvo más cerca de la realidad.

Algunos estados son más peligrosos que otros?

Claro. Para saber lo que pasa en algunos estados son los reporteros de ciudad de México los que van, cubren sus notas y se regresan. Tamaulipas, junto a Texas, es uno de los estados del que muy pocas cosas sabemos. La zona de la laguna, donde se juntan Durango y Coahuila también es muy difícil de cubrir. Veracruz, en el Golfo de México es otra de las áreas de las que cada vez se publica menos en los medios. Michoacán, que está a solo tres horas del Distrito Federal, es un estado en el cual los periodistas la están viendo cada vez más difícil. Y así muchos más.

Usted habla de darles rostro a las víctimas. ¿No se exponen o se revictimizan dando su cara?

La idea de nosotros es que las víctimas no sean invisibles ni estén calladas. Sin embargo, las víctimas de México tienen mucho miedo porque existe un estigma muy fuerte de que si te mataron fue por algo o porque ‘la debías’. El problema es cómo logras visibilizarlos sin ponerlos en situación de riesgo. Luego del asesinato del hijo del poeta Javier Sicilia él fundó ‘El Movimiento por la Paz’, que ha logrado que las víctimas marchen y se reúnan en plazas públicas para hablar sus casos. Eso ha sido un gran avance.

Aburre el tema de las víctimas en un país tan violento?

Sí. Estoy convencida de que el tema de las víctimas va a empezar a ‘cansar’ en unos meses a la sociedad mexicana. Eso es muy grave pues lo peor que nos podría pasar es que nos inmunicemos al tema de las víctimas. En ese momento habremos perdido ‘la guerra’ contra los carteles.

Cómo evitar que esto pase?

En mi caso he tratado de dividir por temas mis publicaciones pues cubrir todos los hechos violentos en México es prácticamente imposible. Con los casos de desapariciones, que me llegan casi que a diario, en la revista me han dicho, ¿qué es lo que tiene de diferente esta desaparición a las demás, no es más de lo mismo? Entonces he buscado la manera de articular temas por capítulos. Por ejemplo, reportajes buscando mecanismos comunes como desaparecidos en carreteras, el maltrato institucional al que son sometidas las víctimas, las extorsiones de las que son objeto las familias de los desaparecidos a las que les prometen recuperar a sus seres queridos a cambio de dinero, en fin.

Hasta qué punto un medio de comunicación debe negarse a las presiones de un cartel? ¿Hasta que ataquen sus instalaciones o maten a uno de sus periodistas?

Creo que un medio siempre debe buscar la manera de sostenerse en su negativa a prestarse para ser vocero de un cartel. Si cedes la primera vez, ya nunca puedes volver a tomar el control y te conviertes en el objetivo del cartel contrario. Una forma puede ser negándose a publicar noticias relacionadas con el narcotráfico, sean del cartel que sea. Tratar de llegar a un ‘acuerdo’ con los carteles en los que accedes a replegar un poco la información relacionada con ese tema con tal de no quedar en medio de un juego que claramente pone en riesgo a todo el medio de comunicación.

Un periodista que cubre temas relacionados con los carteles, ¿firma sus notas?

Es muy difícil responder esto porque en México está sucediendo que las redacciones están infiltradas por periodistas afines a los carteles. Si firmas una nota te expones de frente, pero si no lo haces, algún periodista de la redacción puede pasar la voz de quién escribió esto o aquello e igual te exponen contra tu voluntad. Hemos conocido casos de ‘narcoperiodistas’ pagos por el Cartel del Golfo a quienes cada mes les giran 500 dólares y les obsequian licor y los invitan a fiestas con prostitutas para que intimiden y silencien a sus colegas.

Qué medidas se deben tomar para evitar que los periodistas sean asesinados en un país donde ejercer esta profesión es tan difícil?

En las redacciones siempre rotamos la fuente policiaca para evitar comprometer a los periodistas. No podemos confiar en nadie, ni siquiera en la autoridad, pues no sabemos quién está ‘vendido’ o no. También evitamos identificar los carteles involucrados en las balaceras, asesinatos, allanamientos o arrestos para evitar la impresión de llevar ‘marcador’, es decir, de estar del lado de un cartel. Somos muy ‘desconfiados’ de los periodistas que cubren fuentes policiales, pues algunos pueden tener intereses en que algunas notas se publiquen y otras no, dependiendo el cartel que se responsabilice. Sacamos la información lo más rápido posible en algunos casos, ayudándonos de las redes sociales como Twitter y Facebook  para evitar una eventual censura. Las empresas también han incrementado los seguros de vida de los reporteros en general y más para los que cubren fuentes policiacas.

Usted ha sido amenazada?

Sí, varias veces. Cuando he estado en zonas que son muy violentas, donde los reporteros locales poco o nada pueden hacer porque son asesinados y sólo los medios de la capital mexicana podemos llegar, hacer nuestro trabajo e irnos. En algunas zonas me han enviado ‘emisarios’ a decirme que me vaya de ahí, que no me exponga, que deje de averiguar sobre esas cosas.

Qué debe hacer México para contrarrestar la violencia que le ha dejado la guerra contra el narcotráfico?

Hay varias hipótesis. Existe un grupo de personas que es partidaria de que el Gobierno pacte con los ‘narcos’ su rendición. Falta ver si los ‘narcos’ están dispuestos a dejar su negocio, pero digamos que es una de las opciones. La otra sería legalizar las drogas, pero para eso haría falta que cambiara la política de los Estados Unidos que es la que más se ha empeñado en que los países productores de drogas acaben con el negocio de los carteles, algo que a todas luces ha sido imposible. También se habla de hacer una renovación total del sistema de justicia mexicano, donde el nivel de impunidad es del 98 por ciento. Y quizás la que más suena en estos momentos en México, que incluso ha sido propuesta por gente de Colombia, es que se persigan y se castiguen de manera más severa a los grandes capos. Es decir, enfilar todas las baterías contra los grandes narcotraficantes, los más violentos, los más visibles. Que todo el aparato del Estado se vaya contra ellos y una vez se capturen, se les apliquen las penas más se veras como un mensaje de que el crimen no tiene cabida en la sociedad mexicana.

EL MEXICANO

Ciudad Juárez

Desnuda reportera indolencia, muerte y corrupción oficial

Libro fuego cruzado, de Turati.
Venessa Rivas Medina / El Heraldo de ChihuahuaChihuahua, Chihuahua.-Un número frío, indiferenciado, suma a los caídos por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, pero en la periferia de la contabilidad oficial se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”.

Así es como se expresa Marcela Turati al hablar de su libro “Fuego Cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra del narco”, el cual consta de 12 capítulos donde relata historias que reflejan la herida social generada por estos cuatro años de guerra y narcoviolencia y donde junta piezas para reconstruir las causas de esta epidemia asesina para anticipar lo que viene si se atiende la emergencia social.

“Seguí esos temas durante más de un año porque estoy convencida de que hasta que nos miremos en este espejo, escuchemos las voces de las víctimas, nos sacudamos el miedo o la resignación inmovilizante y guardemos luto por nuestros muertos no podremos construir un país distinto”, enfatizó la periodista, quien visitó la ciudad no sólo para presentar el libro sino para impartir un taller de crónica periodística a invitación del Colegio de Periodistas del Estado de Chihuahua.

En cada capítulo aborda una herida social. Justo en el capítulo 5 habla de la masacre en Creel, el capitulo lleva por título “El pueblo que quiso enterrar a sus hijos”.

El primer capítulo aborda el tema de los 55 cadáveres recuperados de la narcofosa de Taxco, es el hilo conductor para la reflexión sobre la epidemia asesina, cómo se incubó la violencia, el discurso estigmatizador que lanza a todos los muertos a la fosa común y los convierte en sospechosos, la dimensión del escalamiento de la muerte y nuestro pasivo acostumbramiento a la violencia.

En el capítulo 2 relata historias que reflejan los esfuerzos por la supervivencia cotidiana de los colectivos de huérfanos, viudas, lisiados, las familias estigmatizadas y las comunidades rotas por la violencia.

En el sexto, el boom de la industria de la muerte en Ciudad Juárez -el epicentro nacional de la violencia- es un reflejo del escandaloso escalamiento de la muerte, explicado a través de un recorrido por escenas del crimen, procuradurías, morgues, funerarias, hospitales, cementerios y por los barrios donde se criaron los asesinos o los asesinados.

En el noveno aborda seis historias que reflejan cómo se vive la desaparición de un familiar, las rutas de dolor y de la resistencia que transitan las familias de levantados y desaparecidos, cómo carcome la ausencia a nivel personal, familiar, emocional, psicológico, económico.

Y en el duodécimo, los Infantes atrapados en el campo de batalla.

México al ritmo de guerra

Los muertos producto de la guerra de Felipe Calderón han creado un Estado de miedo 

Los militares están ahora en las calles, uno de ellos aquí a un costado del Palacio de Gobierno en Guadalajara. Foto RI

Ricardo Ibarra

Ya son más de 40,000 muertos desde que el presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, inició su llamada guerra contra el narcotráfico.
Y la creciente cifra de cadáveres parece no terminar de llenar las fosas donde el futuro del país —hombres jóvenes casi todos ellos— es enterrado.
Los reporteros mexicanos publican día tras día las noticias de los balaceados, los decapitados, los levantados, los desaparecidos, los secuestrados, los enterrados, los masacrados, los torturados, los encajuelados, los enmaletados, los disueltos en sosa, las víctimas del fuego cruzado que dejan las batallas entre militares y una legión casi invisible de bandoleros que todos llaman cárteles de la droga.
Marcela Turatti, periodista de la revista Proceso, recién publicó un libro —Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco—, edición que “intenta trascender el número de muertos”, como ella dice, para contar el dolor humano de esta cruzada institucional que ha dejado montón de heridos y familias mutiladas, sin justicia, en un hábitat cercado por la corrupción, la impunidad y el miedo de convivir en una tierra sin ley.
Diversos funcionarios de la cúpula política en Estados Unidos (EEUU) —entre ellos la secretaria de Estado, Hillary Clinton—, han aplaudido la “estrategia” del mandatario mexicano contra estos distribuidores de la droga, que son quienes nutren los vicios narcóticos de millones de estadounidenses.
En este paraje de la historia reciente de México, El Mensajero entrevistó vía telefónica a Marcela Turatti.

El Mensajero (EM).–A cuatro años de esta guerra contra el narco, ¿quién va ganando?
Marcela Turati (MT).–Todos estamos perdiendo. No creo que haya alguien que esté ganando. Miedo, es el único que está ganando terreno. Veo que todo mundo está asustado, que todo el mundo está en caos, que nadie sabe qué hacer ni cómo ni dónde va a terminar esto. El gobierno dice que se han atrapado muchos capos y se ha decomisado mucha droga —más que nunca en la historia—, pero como vemos, por más capos que se agarren, hay alguien que inmediatamente los va a sustituir. Y mientras más se ataque directamente a los cárteles se genera más violencia. Vemos que los focos de violencia están relacionados con la captura de los grandes capos: inmediatamente empieza la pelea por la sucesión, por la plaza, ver quién fue el delator, el exterminio masivo de las familias. Puede que el gobierno —pues sí, su medidor es agarrar capos y decomisar drogas—, crea que con eso nos pueda decir que están ganando la guerra, pero esta guerra ha sido muy costosa para todos. Parece una guerra contra la sociedad, creo que todos estamos perdiendo finalmente. No hay nadie que esté ganando en esta guerra…

ENTREVISTA COMPLETA: http://ricardoibarra.wordpress.com/2011/05/21/mexico-al-ritmo-de-guerra/


 

UTEP THE PROSPECTOR

Dan voz a las víctimas de la violencia

Tras años de viajar por México buscando noticias y reportando cientos de muertes, la periodista Marcela Turati presentó su libro “Fuego Cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco”.

“Para mí es importante escuchar y contar lo que esta pasando”, dijo Turati. “Es injusto que haya madres que tengan que encerrarse en el baño a llorar a sus hijos”.

Turati quien es reportera de la revista Proceso y co-fundadora de la red de periodistas sociales “Periodistas de a Pie”, organización dedicada a la promoción de los derechos humanos dentro del periodismo, describe el libro como una “construcción colectiva resultado de años de viajar y reportar en Ciudad Juárez y otras ciudades de México que han sido azotadas por la violencia”.

A través de las páginas de “Fuego Cruzado”, Turati va más allá de la sangre derramada y narra que fue lo que dejaron atrás las víctimas del narcotráfico.

“Es ver quienes eran, que fue lo que en realidad paso antes y después”, dijo Turati. “La gente      piensa que si te matan es por que seguro eras sospechoso”.

Turati logra contar en su libro la historia de las hermanas Lozano, madres de dos de los asesinados en la masacre de Creel, Chihuahua. Comenta que ellas siempre cuidaron que sus hijos no se relacionaran con los narcos del pueblo. Pero ‘sin serlo, murieron como narcos’.

“Las señoras trataron de buscar a los asesinos, los denunciaron.     Cuando llegue a hablar con ellas ya habían reconstruido todo, le entregaron a las autoridades toda la información y aún así no los detuvieron”, dijo Turati.

Al hablar del sin número de víctimas, su voz llega a quebrarse. Turati explica que al desempeñar su trabajo tiene que encontrar una manera de cuidarse y al mismo tiempo evitar hacerse insensible frente a la tragedia.

“Hay ocasiones en que lloras con ellos, no lo puedes evitar cuando ya te dejaron palpar sus heridas”, dijo Turati.

Para Sandra Rodríguez, reportera de El Diario de Juárez, la labor que Turati hizo al seleccionar y transmitir las historias de las víctimas y sus familias es excepcional.

“Despúes de visitar diferentes estados como Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas y Chihuahua, Marcela se amarra el corazón para plasmar en este libro el horror y el dolor de los mexicanos viven hoy en día”, comentó Rodríguez.

Para Turati, Juárez fue uno de los lugares que la inspiró a crear conciencia de las víctimas del narcotráfico. “En Juárez empecé a entender y tocar el dolor”, dijo Turati.

Aún asi, ella comenta que siempre encuentra un rasgo de solidaridad y esperanza en la gente de Juárez, especialmente al ver que raperos, médicos, periodistas, madres y otros se han organizado para exigir justicia.

También remarcó que la labor de los medios en esta frontera debe ser reconocida por contar las historias que las familias de las víctimas tienen para contar.

“Que no se quede en números, que no sean solo daños colaterales”, dijo Turati.

EL PASO TIMES

Autor Marcela Turati da voz a las víctimas del cártel

Por Alejandro Martínez-Cabrera \ El Paso Times 

Publicado: 04/28/2011 12:00:00 AM MDT

Marcela Turati cree que no es suficiente que se dice de las víctimas de la violencia del narcotráfico de México.

Por eso, el periodista mexicano y autor escribió “Fuego Cruzado” (Crossfire), un libro que narra las historias de las personas que han sido los más afectados por las luchas entre cárteles de la droga rivales y la estrategia actual del gobierno mexicano para desmantelar.

Turati, originario de la ciudad de Chihuahua, pero ahora vive en la Ciudad de México, visitó Rubin de UTEP Auditorio del Centro el miércoles para hablar de su primer libro. Visitó algunos de los estados mexicanos más afectados por la violencia relacionada con las drogas.

Turati, un reconocido periodista que ha trabajado con los mejores publicaciones de América Latina como Proceso, Reforma y Gatopardo, entrevistó a personas que han sido testigos de la violencia de primera mano, incluyendo los miembros del equipo forense encargado de exhumar los cuerpos de las fosas comunes y los padres de niños desaparecidos o asesinados.

Turati, de 37 años, uno de los fundadores de una red de periodistas dedicados a mejorar el conocimiento de los abusos de derechos humanos, se tomó el tiempo el miércoles antes de su presentación para hablar con El Paso Times acerca de la banalización de la muerte, el asesino a sueldo moderna y los efectos de la escalada la violencia en la psique colectiva mexicana.

Q: ¿Cuál es la motivación detrás de este libro?

R: Cuando hablé con las víctimas de la violencia, me di cuenta de que no tenían voz.Nadie les daba, y que estaban completamente fuera de la agenda de los medios de comunicación.

daños colaterales. Es muy frío e impersonal, cuando se trata de personas reales que se están muriendo, cada uno con una historia.

Q: En su libro, usted menciona que las escobillas del gobierno mexicano de 90 por ciento de las muertes en el país relacionadas con el fármaco. Háblame de lo que han descubierto.

R: Esa es una manera muy fácil para el estado de lavar sus manos de tener que investigar. En México, somos campeones de la impunidad: sólo el 3 por ciento de todos los delitos son cada vez resuelto.

Es más fácil decir que personas muertas unos a otros porque eran miembros de pandillas que investigar realmente el asesinato. Como resultado, no sabemos por qué están siendo asesinados, quiénes eran o de cualquiera de los detalles básicos. No sabemos qué porcentaje de personas inocentes están muriendo o bajo qué condiciones.

Q: ¿Y cuando se generaliza la idea de que lo merecía, es más fácil que no se preocupe, ¿no?

R: Sí. Lo que intenté hacer con “Fuego Cruzado” es humanizar la materia. Para mostrar que se trata de nuestros jóvenes que se matan unos a otros, y esto debería preocuparnos. A veces, las víctimas fueron las cabezas de sus hogares, los que toman el cuidado del resto de la familia, para que las familias pierden sus proveedores y caer en la pobreza, si no la falta de vivienda pura y simple.

Q: ¿También van a decir que cuando tanta gente en un país convertido en verdugos sin escrúpulos, uno se ve obligado a buscar otras explicaciones para su indiferencia hacia la vida humana, además de sólo trastornos psicológicos. ¿Cuáles son las condiciones que permitan a estos niveles de violencia que se produzca?

R: Tenemos la tendencia a creer que ellos están locos, pero con casi 40.000 personas muertas en los últimos cuatro años, no podemos decir que es genético o que todos bebieron la misma agua envenenada.

Todos comenzaron a matar porque hay causas sociales muy claras, un entorno que favorece la impunidad y un sistema que los promueve.

Pero estos jóvenes también comparten una historia. Se crió en un ambiente donde la violencia era común y donde se vio a gente morir y nadie se castiga. Los niños son expulsados ​​de la escuela por ser un problema, o no hay escuelas secundarias por el lugar donde viven, o no pueden conseguir un trabajo en la maquiladora, ya que se hizo un tatuaje, y así sucesivamente.

Todos estos son factores de riesgo que ayudan a conformar una persona de esa manera.

Q: En tu libro se recogen varias historias devastadores de la impunidad. ¿Hay un sentir mejor ilustra la situación actual en México?

R: Creo que el capítulo sobre la masacre de Creel en Chihuahua. Contiene muchos de los factores que vemos en otros lugares. Un comando armado entra en la ciudad y mata a 13 jóvenes en 2008.El gobierno dice que ellos estuvieron involucrados con las drogas, que resultó no ser cierto, sino que eran estudiantes. Entonces, los padres piden justicia y comenzar a investigar. Se encuentran algunos de los asesinos y hasta donde se escondían, y que informó a las autoridades, pero nadie fue por ellos.

Los padres se enojan y comienzan a movilizarse. Se apoderan de las cabinas de peaje, los trenes se detienen, los funcionarios de persecución del gobierno de la ciudad, y algunos de ellos se llaman las hijas de Pancho Villa. Ellos estaban enojados, pero tenía un espíritu de lucha.

Se siguió investigando, pero la última vez que los vi, su espíritu estaba roto. Mataron a uno de los padres que un día (después) me dijo que tenía información importante que compartir.

Ellos dijeron: “Todo esto está podrido, y sabemos que estamos de pie sobre un barril de pólvora”.

Entre sus reflexiones, dijo que toda su vida se había tratado de mantener a sus hijos lejos de los narcos, y no meterse con nadie, pero al final todo el entorno es narco. Usted lo respira.

Los niños oído narco-corridos, montó camiones y pretendía ser narcos, ¿qué otro futuro podrían haber allí? Ellos (los padres) trató de evitar que narcos ser, y que murieron como narcos.

Impunidad aplasta el espíritu de la gente. Al final, no importa lo que habían hecho, incluso si hubieran encontrado a los asesinos, a pesar de que sabía dónde estaban, nadie iba a ir tras ellos. Y se va a terminar muerto.

Y creo que la historia se repite a diferentes escalas en todo el país. Así que hay un espíritu de lucha, pero las cosas no están trabajando para ellos en un narco-cultura de trituración.

Q: ¿Ve usted algún signo de esperanza?

R: Yo creo que algo puede llegar en cualquier momento. Además de ver todas las cosas malas, estoy viendo un montón de señales alentadoras esperanzas. Especialmente en Ciudad Juárez, ya sabes.

En Juárez, me sorprende porque un año y medio después de la muerte comenzó, a las iglesias ya había organizado. terapeutas de duelo se va a los barrios y tratando de ayudar a las personas que perdieron a sus seres queridos. Usted ve raperos, poetas, y los estudiantes que los fines de semana tratar de recuperar los espacios públicos para ayudar a las personas sienten que les pertenece. Usted ve a los estudiantes marchando junto a los hombres de negocios, médicos, psicólogos y periodistas.

Creo que hay una movilización, no puede ser masivo, pero dentro del contexto de tanta violencia, la gente está tratando de permanecer activa y resistir.

Alejandro Martínez-Cabrera se puede llegar a a.martinez @ elpasotimes.com; 546-6129.

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Nadie atiende a las víctimas

MÉXICO, DF. “La aureola de polvo que levantaba la camioneta delantera dificultaba la vista del terregoso camino serrano. La Hummer blanca modelo 2007 quedó atrás de la caravana. Sus tripulantes, jóvenes que iban de un rancho a otro al festejo de una quinceañera, vieron las luces del zancudo camión militar que los rebasaba. ‘Son los guachos’, alcanzó a decir al resto Zenón, el conductor, antes de que unos balazos se incrustaran en la carrocería de la camioneta. El joven frenó en seco; un granizo de disparos atravesó el auto y le agujeró la cabeza. Del exterior escucharon la orden de hacer alto, pero muerto el piloto la camioneta deslizó hacia atrás. Eso provocó otra rafaguiza. Manuel, el copiloto, intentó dos veces abrir la puerta pero no lo logró: murió acribillado. Zenón murió con la cabeza destrozada, el rostro borrado. A Geovany también le tocaron la cara. Irineo fue perforado del pecho”.

La historia -en la que los militares llegaron a planear matar a todos los sobrevivientes del incidente para borrar su testimonio- transcurre en Badiraguato, Sinaloa, el 28 de marzo del 2008. Su desenlace es contado por la periodista Marcela Turati en el libro Fuego cruzado (Grijalbo, 2011).

En 326 páginas, la reportera chihuahuense plasma decenas de historias sobre los “daños colaterales” de la guerra de Felipe Calderón, y narra la vida de algunas de las víctimas atrapadas en la guerra contra el narco.

Con la experiencia de haber reporteado estas historias durante cuatro años, Turati concluye: “en esta guerra nadie se preparó para atender a las víctimas. No hay un programa de gobierno diseñado para atender a los familiares de los muertos, de los que ellos llaman ‘víctimas colaterales’ ”.

Turati habló con decenas de familiares de hombres, mujeres, jóvenes y niños caídos por “errores” de las fuerzas federales, por abusos de soldados o marinos, o por estar en medio de un enfrentamiento entre sicarios y policías. En esos diálogos registró temor, frustración, sed de justicia y rencor.

Sentimientos que, asegura, generan una distancia cada vez mayor entre la sociedad y el Estado y que erosionan la imagen del Ejército.

“Siempre he escuchado que la gente dice ‘yo estoy a favor de la lucha contra el narco, yo apoyaba que el Ejército entrara, pero no así’. Pero cuando se empiezan a ver enfrentamientos en las ciudades, cuando se da esto de no saber si el Ejército está protegiéndote o en tu contra, si van a cometer ‘errores’ o te van a confundir con un sicario, la gente dice: ‘que vayan y se peleen en el cerro’ ”, comenta.

En sus crónicas, Turati detectó que lo primero que hace la autoridad es señalar como delincuentes a todas las víctimas de un asesinato, y sólo en casos excepcionales investiga para determinar si el “ejecutado” tenía o no vínculos con el crimen organizado.

También registra que la Secretaría de la Defensa Nacional cuenta con un programa de atención a víctimas, pero dirigido únicamente a aquellos casos en los que se acredita que un inocente murió por fuego de un elemento militar.

“Se les da a los familiares una compensación de 150 mil pesos por fallecido, y punto”, refiere.

La PGR, por su parte, cuenta con psicólogos que atienden a las personas que van a reclamar que se investigue la muerte de un familiar caído en un enfrentamiento o ejecutado por una banda del crimen organizado. Sin embargo, afirma, son pocos los que se acercan y muchos menos los que quedan satisfechos.

“Los psicólogos de la PGR siempre les dicen ‘ya olviden’, y ese tipo de respuesta no es lo que la gente busca, ni necesita. Otra cosa que siempre te van a decir los familiares de una víctima es que, antes de una compensación, lo que inquieren es que se haga justicia”, explica.

Uno de los capítulos más crudos de Fuego cruzado se titula “Infantes atrapados en el campo de batalla”. En él, Turati narra historias de niños caídos en esta “guerra” y menores que presenciaron el asesinato de sus padres.

Según información registrada en el libro, tan sólo en Ciudad Juárez hay 10 mil menores que quedaron huérfanos en los últimos cuatro años. Y tampoco a ellos los ha atendido alguna institución federal. En pocos casos, afirma, los gobiernos estatales llevan a cabo programas para proteger a esos huérfanos.

“A esos niños también se les debe atender, sean hijos de un militar o de un sicario”, alerta.

Turati concluye que la falta de un programa efectivo de atención a víctimas y sus familias está generando un sector de mexicanos que ya no confía en su Ejército ni en sus instituciones. Gente con un fuerte resentimiento social; que de pronto empiezan a padecer angustia, depresión, enfermedades crónicas; a los que además la desgracia les generó un problema económico importante, pues en la mayoría de los casos el que muere era proveedor de la casa.

“El gobierno tiene que atender a esa población”, añade, “y reconocer además a los ciudadanos inocentes que están cayendo en esta guerra, limpiarles el nombre, porque eso de decir que ‘son los menos’ y que la mayoría de los ejecutados caen porque ‘en algo andaban’ y echarles encima la sospecha, es como volver a matarlos”.



REVISTA MÉXICO SOCIAL

El fantasma que recorre nuestro país

Nashieli Ramírez Hernández

Dice Marcela Turati en su libro Fuego Cruzado: “El territorio nacional parece campo minado. Si tuviera que portar una advertencia en letras chiquitas, ésta debería decir: No amigable para niños y niñas. Manténgalos alejados”

Y es que un fantasma parece recorrer a nuestro país, el fantasma de la violencia como parte de la cotidianidad de la mayoría de los 39 millones 226 mil 744 de niñas, niños y adolescentes que, de acuerdo con el Censo 2010, viven en nuestro país.

El Secretariado Técnico del Consejo de Seguridad Nacional reporta que entre el 1º de diciembre del 2006 y el 31 de diciembre del 2010 se registraban 34 mil 612 muertes a consecuencia del enfrentamiento de las fuerzas federales y militares con miembros del crimen organizado; de éstas, 89% eran señaladas como “ejecuciones”; casi el 10% como “enfrentamientos” y el resto como “homicidios-agresiones”.

No sabemos si los casi 1,200 menores de 18 años muertos que las organizaciones de defensores de derechos de los niños calculan como víctimas de la lucha contra el narcotráfico están registrados en esta base de datos y tampoco sabemos a qué categoría corresponden.

¿En qué categoría podemos ubicar a Karina Ivett Ibarra de 16 años, que murió el 31 de enero del 2011? Ella transitaba por los alrededores de Villas de Salvacar en Ciudad Juárez, en donde se conmemoraba un año de la tragedia que mató a quince muchachos que participaban en unafiesta, cuando la mataron policías federales que arremetieron contra ella, su hermana y sus amigos por no pararse en un retén.

¿En dónde a Karen y Briseida Barraza, y a Esmeralda Lozoya de entre 12 y 15 años de edad? Muertas a balazos cuando jugaban en el patio de su casa el pasado 23 de febrero. Y es que tan sólo en esa ciudad durante los dos primeros meses del 2011 han muerto 29 niños, niñas y adolescentes, uno cada dos días en promedio…

LA JORNADA JALISCO

Los medios normalizan el número de víctimas de la guerra contra el narco: Marcela Turati

Muchos de los muertos colaterales eran el sustento económico de sus familias, indica

Para la autora de Fuego cruzado, hace falta ahondar en las repercusiones de la violencia en la sociedad

ANÍBAL VIVAR GALVÁN

Marcela Turati, autora de Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco

Marcela Turati, autora de Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco Foto: FOTO ARTURO CAMPOS CEDILLO

En México muchos medios de comunicación se quedan sólo en el ejecutómetro sin tomar en cuenta que quienes mueren no son sólo números fríos pues muchos de ellos representan el sustento económico de las familias además de que sufren un estigma después de fallecer gracias al discurso oficial que asegura que “si lo mataron fue porque andaba metido en algo” lo que hace que se culpabilice a quien estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado, aseguró la periodista Marcela Turati, autora del libro Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco, en el que recaba algunas de las historias de las muertes “colaterales” más conocidas que se han presentado en esta lucha encabezada por el presidente de la república Felipe Calderón.

Agregó que muchos de los muertos circunstanciales o colaterales son personas en edad productiva, por lo que ante su ausencia la dinámica de las familias se transforma debido a que las mujeres son quienes tienen que salir de casa para trabajar, por lo que los hijos de las familias sufren “un doble duelo” al perder físicamente al padre de familia y al “perder” el tiempo que antes pasaba en casa su madre, situación que repercute también en los aspectos sociales.

“Pierden a toda la familia porque toda la dinámica cambia, los niños lo viven con enfermedades, con mucho miedo, con los adolescentes lo que vemos es que muchos están dejando las escuelas y todo esto multiplicado por estos miles (de casos) es algo terrible”, dijo la autora quien refirió que muchos medios de comunicación “normalizan” la información al mencionar las cifras de las muertes como si fuera una cuestión habitual.

“(Los medios) nos estamos quedando nada más en la anécdota, en lo doloroso, en lo terrible y no estamos viendo que es un proceso, que no es nada más de una sola persona que está viviendo esto, sino de un colectivo, y qué pasa con esto, pues ya son fenómenos sociales”, dijo Turati quien mencionó que no han existido reportajes sobre los muchos huérfanos o los ancianos y lo que se ha tenido que enfrentar a partir de la muerte de algún familiar ajeno a hechos derivados del crimen organizado.

La reportera del semanario Proceso aseguró, de visita en Guadalajara en donde presentó su libro ante alumnos de la Universidad de Guadalajara, que muchos de estos grupos que viven circunstancias similares han comenzado a organizarse para afrontar de manera conjunta su situación, como el caso de personas que tienen familiares desaparecidos y que han comenzado a capacitarse para realizar ellos mismos la investigación.

“Uno empieza a ver que esto es algo muy doloroso pero también ve que es muy esperanzador y empiezas a ver cómo se mueven como colectivo y a ver que no siempre el miedo es el que vence y a ver que muchas veces hay familias muy valientes tratando de hacer justicia. Si uno las visibiliza creo que sirve para que la demás gente se entere y traten de ayudar”; consideró además que a los medios de comunicación les ha faltado darles voz a estas personas que han comenzado a organizarse ante la falta de apoyo por parte del gobierno.

Junto con el incremento de las muertes colaterales cambia mucho de la percepción que tiene la gente hacia la lucha contra el narco pues la gran mayoría de quienes han perdido a un familiar o al algún conocido pensaban que no les podría ocurrir algo así pues todo mundo se siente “blindado, a salvo, en una burbuja”.

“Tenemos que saber que todos somos secuestrables, todos somos extorsionables por el nivel de violencia que estamos viviendo, todos somos ejecutables incluso, y sabiendo eso, sabiendo que cualquiera puede morir porque traes placas de Jalisco y te vas a Michoacán y creen que eres del cártel tal o porque te pasas un retén del Ejército que no viste y los soldados se asustaron y activaron las armas, porque estas en un Starbucks y junto a ti está un testigo protegido, porque sales a la tienda y a dos niñas les toca la balacera. Creo que tenemos que pensar, que a cualquiera le puede pasar que no es nada más buenos contra malos”, dijo la periodista.

Agregó que este tipo de organización ciudadana, que también incluye a quienes acuden a zonas marginadas o afectadas por la violencia para fomentar entre los niños el concepto de ciudadanía y el rescate de los espacios públicos, hace un contrapeso al interés que pueden tener algunos porque la gente en algunas zonas del país viva con miedo, sin salir de sus casas o dejando pueblos fantasma.

“Viendo las cosas así ya no ves tan monstruosa la violencia y empiezas a ver cómo meterte: si eres psicólogo, cómo ayudar, si eres periodista también, ver en qué cosas tienes que capacitarte para comenzar a delimitar el miedo y de ahí ver qué construimos y qué hacemos distinto”, dijo Turati.


EL DIARIO DE JUAREZ

Las extensiones de la violencia

Hay una coincidencia general en el número de homicidios en México vinculados al crimen organizado desde 2007 a la fecha: en números cerrados son treinta y cinco mil. Muy poco se sabe sobre cuántas de las víctimas pertenecían a las bandas de delincuentes y cuántas cayeron sin deberla ni temerla en el “fuego cruzado”, como titula a su libro la periodista Marcela Turati. Esta sangría no viene sola, sino que se acompaña de muchas otras secuelas igual o peor de perniciosas y tampoco se debe a una causa que provoque sus terribles efectos y luego cese, como la erupción de un volcán, sino aparece como una máquina que se reproduce a sí misma sin parar nunca. Prácticamente no existen ámbitos de la vida colectiva y aún de la privada que no hayan sido alcanzados por las ramificaciones de esta –hasta ahora imparable– ola de homicidios, secuestros, extorsiones que se extiende por vastas regiones de la república. En los intereses de la sociedad no está el minimizarla u ocultarla, porque haciéndolo lo único que se consigue es agudizar y acrecentar la atroz problemática que hoy aqueja a los mexicanos. Con el propósito de dibujar el panorama general de estas extensiones de la violencia, puede intentarse hacer una enumeración que desde luego no pretende ser exhaustiva:…


MUJERES PERIODISTAS HABLARÁN SOBRE EXPERIENCIAS Y RETOS EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER.

* El evento se llevará a cabo este martes 8 de marzo a las 18:00 horas en la Universidad del Claustro de Sor Juana

(Redacción).- México, D.F. 4 de marzo de 2011.- La editorial Random House Mondadori,celebrará el “Día Internacional de la Mujer”, este martes 8 de marzo a las 18:00 horas, en el Sotocoro de la Universidad del Claustro de Sor Juana. En el evento las periodistas Anabel Hernández, Marcela Turati  y Ana Lilia Pérez hablarán sobre las experiencias y retos que enfrentan como mujeres periodistas. Modera la escritora Sandra Lorenzano.

Este evento contará con la participación de las periodistas Anabel Hernández, Marcela Turati y Ana Lilia Pérez. Modera la escritora Sandra Lorenzano, que a continuación  les damos una semblanza de las ponentes:

Anabel Hernández; ha desarrollado una trayectoria periodística enfocada en la denuncia de hechos de corrupción. Sus reportajes han sido publicados en Reforma (1993-1996), Milenio (1999-2002) y El Universal (2002-2006). En 2002 ganó el Premio Nacional de Periodismo por su investigación sobre el alto costo del menaje en la residencia oficial de Los Pinos, hecho conocido como: “El Toallagate”, que provocó la caída del primer miembro del equipo foxista, Carlos Rojas Magnon. En 2003 la UNICEF le otorgo un reconocimiento por la serie de reportajes que reveló las redes de esclavitud y explotación sexual de niñas mexicanas en la frontera entre México y Estados Unidos.

Su más reciente libro: Los señores del Narco ha vendido más de 50,000 ejemplares en sólo tres meses. Un impactante viaje al interior del mundo del narcotráfico para buscar los poderosos resortes que lo mueven, y en la que la periodista Hernández los ha descubierto con nombre ya apellido.

Marcela Turati; (México, D.F., 1974) es reportera de la revista Proceso. Sus textos han aparecido en antologías de las revistas Gatopardo y Etiqueta Negra, y de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (fnpi). Es coautora de los libros Migraciones vemos… infancias no sabemos y La guerra por Juárez. Dos veces finalista del Premio de Periodismo Narrativo de la fnpi y Cemex. En 2008 fue invitada al encuentro que reunió en Colombia a los Nuevos Cronistas de Indias y fue mencionada por el suplemento “Babelia”, del periódico El País, como integrante de la nueva generación de cronistas latinoamericanos. Ganadora del concurso de reportajes América Latina y los Objetivos de Desarrollo del Milenio del pnud y la agencia IPS, y de las becas Avina para el Desarrollo Sostenible (Brasil) y Prensa y Democracia (México).

Colaboradora de periódicos y revistas de Perú, Chile, Colombia, Argentina, Uruguay, Ecuador y Estados Unidos. Cofundadora de la Red de Periodistas Sociales “Periodistas de a Pie”, dedicada a la promoción de los derechos humanos en el trabajo periodístico. En su más reciente obra: Fuego cruzado, habla de las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”.

Ana Lilia Pérez, es licenciada en comunicación y periodismo por la Universidad Nacional Autónoma de México, diplomada en historia de México por la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente de la Real de Madrid, y diplomada en periodismo financiero por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Ha sido corresponsal de diferentes medios impresos y desde 2003 es periodista de investigación de las revistas Contralínea y Fortuna.

Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo que otorga el Club de Periodistas de México (2008 y 2009), el VII Premio México de Periodismo que otorgan la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex) y la Federación Latinoamericana de Periodistas (2009). En febrero de 2008 reveló en la revista Contralínea, los contratos que Juan Camilo Mouriño Terrazo, firmó con Petróleos Mexicanos, el primer escándalo de corrupción del sexenio de Felipe Calderón.

Camisas azules, manos negras, su más reciente libro es un alarmante testimonio que comprende nueve años de investigación de una periodista dedicada a escrutar la corrupción en Pemex, la empresa pública más importante de México.


UPSIDE DOWN WORLD

The Reyes Salazar Family and the Hidden Toll Behind Mexico’s Execution-meter

Mexico’s skyrocketing homicide rate means that the bodies are dumped in the metaphorical mass grave with increasing frequency. Journalists find it more and more difficult to keep up with the death toll, let alone carry out a serious investigation into individual murders. Moreover, argues Proceso reporter Marcela Turati in her new book Fuego Cruzado (“Crossfire”), “When violence competes with itself and habitually breaks its own record, it stops being news.”…

EL UNIVERSAL

Familia Reyes, daño colateral

Ayer fueron encontrados los cadáveres de la hermana, hermano y cuñada de Marisela Reyes, levantados el 7 de febrero en Valle de Juárez, Chihuahua. Marisela es ama de casa, no tiene dinero ni influencias políticas, por lo que recurrió a la huelga de hambre durante dos semanas para exigir la movilización gubernamental en la búsqueda de sus seres queridos. El desdén estatal y federal fue la respuesta.

Su hermano Elías estaba inmovilizado parcialmente por un derrame cerebral, su hermana Magdalena tenía placas en cadera y rodillas debido a la artritis, y su cuñada Luisa Ornelas padecía capacidades diferentes.

Las atrocidades cometidas contra la familia Reyes son resultado de la convulsión provocada por el crimen organizado y la militarización en el norte del país. La hermana de Marisela, Josefina, fue una activista que exigió esclarecer casos de desaparición forzada en Valle de Juárez, así como la salida del Ejército en la zona por denuncias de violaciones a los derechos humanos. Josefina recibió amenazas de muerte. Primero asesinaron a su hijo, Julio César. Después ella fue ejecutada. Siguió su hermano Rubén. La impunidad privó en todos los casos. Ahora ejecutaron a tres familiares y se responsabiliza a comandos paramilitares…

CUARTO PODER

EL SIGLO DE TORREÓN

Los ‘buitres’ de Juárez

Por: ENTRE NATURALES Y ‘AUTOPSIADOS’ / TORREÓN

Cuatro buitres observan atentos el cadáver de un joven asesinado. Mezclados entre los mirones toman nota, se cuchichean frases en clave. Acechan a sus presas: una rubia que llora a gritos al ver el auto rojo rafagueado y el esposo que la abraza con fuerza para que no enfrente a los soldados que cierran el paso al lugar donde se desangra su hijo.

En su libro, “Fuego Cruzado, Las víctimas atrapadas en la guerra del narco” (Grijalbo) la periodista le da voz a los niños que se quedaron sin un padre, un hermano o un abuelo. También a las esposas que de un día para otro perdieron a sus esposos, padres, hijos o hermanos.

Antes de que su cuaderno se llenara de testimonios de sobrevivientes, Turati se especializaba en temas de pobreza, política y movimientos sociales, derechos humanos, catástrofes naturales, pero ahora también escribe sobre familias atrapadas por el luto y el miedo.

“Siento que ya habló mucho el gobierno, y los narcos también lo hacen a través de sus mantas para propagar más miedo; me parecía que en la discusión hacía falta la voz de las víctimas, las principales afectadas por esta guerra”, dice.

“Nos estamos quedando sólo en el ejecutómetro, en hablar de los muertos como si fueran cifras; vamos al velorio y se publica la foto y la nota de la señora llorando.

“Pero falta saber qué pasa en una familia donde ha ocurrido una pérdida; qué pasa en una comunidad que sobrevivió a una masacre; cómo está una familia que busca a un desaparecido; y cómo se vive el miedo en zonas donde la gente tuvo que huir, convirtiéndose en pueblos fantasmas”.

Turati cuenta que al elaborar los reportajes “me encontré con familias enteras en espasmo, con la vida empantanada”.

Relata las consecuencias: “Si mataron al esposo, pasa que los sobrevivientes se quedan en la indigencia total; a las mujeres les cuesta mucho trabajo sobreponerse, se deprimen y no atienden a sus hijos, por eso los niños se sienten doblemente huérfanos.

“Los niños se quedan sin dinero para estudiar, y ya no les interesa ir a la escuela. No hay quién les cuide ni tienen con quién platicar porque en la escuela les hacen el feo porque tal vez era hijo de un narco. Los pequeños entran en un período de depresión, de ira, y es importante ayudarlos porque si no lo van a incubar por años, y tal vez eso provocará otra ola de violencia”…

Ciper

CIPER CHILE

Fuego Cruzado: Las víctimas atrapadas en la guerra del narco

En una guerra siempre hay tres bandos: los buenos y los malos que se enfrentan (suele ser difícil diferenciarlos) y los otros. En este libro, la periodista mexicana Marcela Turati habla de estos últimos. De los que no quieren estar en el frente de batalla, pero que de todos modos están allí. De los muertos sin identidad, de los jóvenes que no quieren matar, de los niños que se cruzaron en el camino de una bala. En medio del boom por el narco en el mercado editorial de México, lo de Turati hace algo que desde hace mucho hacía falta: darle rostro a las víctimas.

Desde hace cuatro años, México está en guerra. Y como en toda guerra, los muertos se cuentan por miles. En los diarios del mundo se esparcen noticias que vienen de ese país y que hablan de drogas, balaceras, decapitados, fosas comunes. Y los caídos siguen sumando. Son niños, jóvenes, ancianos; hombres y mujeres. Todos resignados a la violencia, intimidados por matones o víctimas del discurso oficial que celebra que se maten entre ellos, que su destino es su responsabilidad. Todos esos muertos están condenados a ser sólo una cifra más en la creciente estadística. El contador ya supera los 30 mil…

INFORMADOR

La FEU defiende campaña “Estamos Armados”

El presidente de la FEU desestima que la campaña contribuya a alimentar la percepción de inseguridad entre la población

GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2011).-El presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Marco Antonio Núñez Becerra, defiende la imagen visual de la campaña “Estamos Armados” y adelanta que la lucha en contra de la violencia será una prioridad para el organismo estudiantil que encabeza.El universitario anunció el inicio de la segunda etapa de la campaña con la marcha “Ármate por la paz”, que mañana a las 19:00 horas partirá de la Rambla Cataluña con dirección a la Plaza de la República, ubicada en Avenida México a su cruce con Alfredo R. Plasencia. Se pide a los asistentes llevar velas y camisa blanca. El presidente de la FEU desestima que “Estamos Armados” contribuya a alimentar la percepción de inseguridad entre la población. Y aunque reconoce que en Jalisco no se viven los mismos índices de violencia que en algunos estados del Norte, justifica la campaña argumentando que éste es un tema de carácter nacional.Como parte de las actividades de esta nueva fase de la campaña en contra de la violencia, el 7 de marzo próximo se presentará el libro “Fuego cruzado”, de la periodista Marcela Turati Muñoz, así como “País de muertos”, de Diego Enrique Osorno, el 6 de abril. Ambas presentaciones se realizarán en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH…

FEU convoca a marcha por la paz

EL MUNDO.ES

‘Ahora mismo se libran 7 guerras en México’

Jacobo G. García | México D. F.

Actualizado lunes 21/02/2011 20:53 horas

Hubo un día en que una periodista dejó de resumir las cosas diciendo que, en los últimos años, en México, ha habido 35.000 muertos, 18.000 desaparecidos, miles de desplazados y más de 2.000 soldados y policías abatidos. Una periodista que dejó de explicar la situación en Ciudad Juárez escribiendo que el año pasado fue el más sangriento, y se pasó de 300 muertos en 2009 a 3.000 ejecutados en 2010 por la violencia ‘entre y contra el narco’ que vive el país.

Una periodista que, en definitiva, dejó de hablar de números y de ejecutados en abstracto, para poner cara, nombres, familias, traumas y llanto a tanto muerto. Las víctimas comenzaron entonces a llamarse María, Cesar, Guadalupe, José, Sandra…

La periodista Marcela Turati acaba de publicar el libro ‘Fuego cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco’ (Grijalbo) para hablar precisamente de historias como la de los jóvenes universitarios masacrados en el TEC de Monterrey al ser confundidos con sicarios…

EL HERALDO DE SALTILLO

¿Qué más hace falta?

…Eso de ‘Los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán’ no es figurativo; en el México de Calderón, los niños que no alcanzan a correr en los enfrentamientos -entre grupos delincuenciales o entre delincuentes y fuerzas policiacas o militares, para el caso es lo mismo-, literalmente se quedarán ‘tras, tras, tras’, caen muertos. Igual es con el de ‘agáchense, y vuélvanse a agachar’, porque en el México de Calderón ya no es más una ronda infantil, sino que es real, el que no se agacha, corre el riesgo de ser alcanzado por una bala, como ya ha sucedido a muchos de nuestros niños.
Aunque pareciera una broma cruel del destino, los mejor librados en esta guerra -que no es guerra, sino lucha; y que vamos ganando aunque no lo parezca- son a los que podría aplicarse el fragmento de la pieza de Cri-Cri ‘un bracito ya se le rompió, su carita está llena de hollín’. Ya salir con un brazo roto y el rostro lleno de hollín por las lágrimas derramadas por el dolor, es ‘lo bueno’ que les puede pasar. Muchos adultos, secuestrados, golpeados, baleados pero dejados con vida así lo dicen “lo bueno es que estoy con vida”…

Magazine

LAS OTRAS VÍCTIMAS

¿Qué pasa con las viudas, con los huérfanos, con los panteones, con los lisiados, con los pueblos? Detrás de las cifras hay personas, hay ilusiones rotas, hay vacíos. Esas son las historias que Marcela nos cuenta…

Cecilia Navarro, Greenpeace México

PANAMÁ AMÉRICA

Olvidados de la guerra al narcotráfico cobran voz


Iniciativa. Marcela Turati recoge en el libro “Fuego cruzado” el eco olvidado del conflicto que ha sembrado el país de plomo y lágrimas, las voces de las víctimas.

…Turati visitó, entre otras víctimas, a las madres de trece jóvenes asesinados en el poblado turístico de Creel, organizadas para buscar justicia bajo el nombre de “Hijas de Pancho Villa”, en el mismo Estado de dónde salió el caudillo, el norteño y fronterizo Chihuahua…

TELEDIARIO

30 mil veladoras en la UNAM

La vida mata en México. Una antología de crónicas de varios autores publicada recientemente por editorial Debate, precisamente con el nombre País de muertos, recoge este ambiente fúnebre y lo denuncia en la mejor forma como puede hacerlo el periodismo: con el modesto pero eficaz uso de la palabra. Ahí se dice que nos estamos muriendo las mujeres, los obreros, los niños, los narcos, los indígenas, los mineros, las maestras, los policías, los campesinos, los comerciantes, los periodistas, los profesores de ping-pong, los soldados, las estudiantes, los vivos y los muertos que, ya muertos, vuelven a morir otra vez, una y otra vez, a causa de la ausencia de justicia y el olvido.

Hay muchas formas de recoger este ambiente fúnebre y de plantarle cara a la muerte. Toda época como la actual produce también a gente muy viva; están los “vivos” más pequeños, a los cuales retrata Marcela Turati en un apartado de su excelente libro Fuego cruzado (Grijalbo), aquellos que trabajan en agencias funerarias y hacen su agosto en todo el año mortal de Ciudad Juárez con la venta de ataúdes y tumbas. Otros de estos “vivos” son más ambiciosos. Ellos se aprovechan de los muertos ajenos para mantenerse en el poder o, peor aún, para tomarlo.

En la Ciudad de México, la relativamente escasa violencia de la guerra contra el narco no ha inhibido la movilización de algunos grupos universitarios. Sin esperar a que Felipe Calderón deje el poder e inevitablemente se empiece a revisar con lupa el horror en el que su gobierno dejó al país, han emprendido desde ahora una serie de acciones por la reivindicación de la vida. El jueves 17 de febrero estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana realizarán una velada de protesta en la que se colocarán 31 mil veladoras frente a la gran explanada principal y jardín, conocido como “Las Islas”.

De conseguirlo, la imagen será impactante: una forma de representar el dolor, pero también la esperanza de salir adelante de este momento oscuro. Algunos de quienes organizan la velada, que formaron la Coordinadora Metropolitana contra la Militarización y la Violencia, tienen una serie de propuestas ante la barbarie. Están a favor de la legalización de las drogas pero, antes y después de hacerlo, proponen que se lance una amplia y profunda campaña de prevención del consumo en la que se le explique a la sociedad los peligros y riesgos mortales de consumirla y de convertirse en adictos. Su propuesta incluye considerar a los adictos como tales y no como criminales, entre muchas otras cosas interesantes y que callan eso de que no hay alternativas inteligentes a la barbarie de la guerra inventada por Felipe Calderón para legitimarse.

Será la noche del 17 de febrero cuando se enciendan miles de veladoras en la Ciudad Universitaria. Habrá que estar ahí para poner también la nuestra.

MILENIO

LATINOAMERICANA DE INFORMACION

La huelga de hambre de Marisela Reyes

…Marisela, como otras mujeres pobres atrapadas en territorios de la guerra contra el narco, enfrenta una realidad brutal y despreciada. Para el gobierno federal ella es sólo una “víctima de daño colateral”. Es decir, no la han matado ni secuestrado (hasta ahora), nada más le destrozaron la vida. Ella enfrenta una cotidianidad llena de dolor, incertidumbre, miedo, impotencia, y necesidad económica…
De estas mujeres, entre otras “víctimas colaterales”, habla el libro de Marcela Turati Fuego cruzado. La periodista se internó en comunidades desgarradas por esa guerra. Encontró familias despedazadas, como la Reyes, muchas encabezadas por mujeres. Las familias padecían crisis depresivas, temor, empobrecimiento creciente, deseos de venganza, y algunos de sus jóvenes estaban a punto de cruzar la línea hacia las adicciones o el narcotráfico.

NOTIMEX

Narra Marcela Turati lucha contra el “Fuego cruzado” en México

jueves 17 de febrero, 02:59 PM

México, 17 Feb. (Notimex).- Historias que hablan del mayor conflicto armado de los años recientes en el país: la lucha contra el narcotráfico, son relatadas por Marcela Turati en su más reciente libro “Fuego cruzado”.

Un número frío, indiferenciado, suma a los caídos por esta “guerra contra el narcotráfico”, pero en la periferia de la contabilidad oficial se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas y pueblos exiliados por el miedo.

Así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”.

Las historias relatadas por Marcela Turati hablan, por un lado, de las penumbras de la desinformación y, por otro, del ocultamiento de las propias víctimas.

Los damnificados de esta “guerra” se cuentan ya por cientos de miles, dispersos en pueblos perdidos o habitando en las grandes ciudades: muchos de ellos son víctimas azarosas de los grupos delictivos, otros tantos, de las fuerzas que pretenden sofocar la violencia con más violencia.

En “Fuego cruzado” las sombras de una guerra se materializan en personas tangibles, para quienes compartir sus historias sea quizás una de las pocas formas de empezar a sanar la enorme herida que este enfrentamiento le causa todos los días a una sociedad exhausta de la violencia.

Marcela Turati es reportera de la revista “Proceso”, cuyos textos han aparecido en antologías de las revistas “Gatopardo” y “Etiqueta Negra”, y de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Es coautora de los libros “Migraciones vemosà infancias no sabemos” y “La guerra por Juárez”. Dos veces finalista del Premio de Periodismo Narrativo de la FNPI y Cemex.

En 2008 fue invitada al encuentro que reunió en Colombia a los Nuevos Cronistas de Indias y fue mencionada por el suplemento “Babelia”, del periódico “El País”, como integrante de la nueva generación de cronistas latinoamericanos.

Ameco Press

SDP noticias

Pulso Politico

CIMAC NOTICIAS

Gobierno deja en el abandono a familias víctimas de violencia: Marcela Turati

Las mujeres están pagando el saldo de la narcoguerra

Por Anayeli García Martínez

México, DF, 15 feb 11 (CIMAC).- Frente a un México oprimido por el miedo y la muerte y ante la violencia generada por una fallida estrategia de seguridad, la periodista Marcela Turati se dio a la tarea de recoger y contar las historias de jóvenes asesinados, huérfanos, viudas, lisiados, desplazados y familias enteras que desde 2006 conforman las víctimas de la “guerra contra el narco”.

En el libro “Fuego cruzado”, la colaboradora del semanario Proceso narra y describe la desolación de un país donde matar es monotonía y donde la desprotección del Estado hace que los pueblos fantasmas crezcan cada vez más, que la autocensura periodística sea una realidad, que las víctimas se conviertan en sospechosas de su desgracia y que las mujeres sean quienes exijan justicia.

“Yo no cubro el tema del narco; no me pongo a investigar quién es líder de tal cártel, ni quién es el capo local o cuáles son los amarres que tiene con la policía; lo que siempre he hecho como reportera es ver los impactos de las políticas públicas en la ciudadanía. Ahora me tocó explicar cómo impacta la violencia en la sociedad mexicana”, explica Turati en entrevista con Cimacnoticias.

EXPRESO CHIAPAS

M SEMANAL

Treinta mil veladoras en la UNAM

Hay muchas formas de recoger este ambiente fúnebre y de plantarle cara a la muerte. Toda época como la actual produce también a gente muy viva; están los “vivos” más modestos, a los cuales retrata Marcela Turati en un apartado de su excelente libro Fuego cruzado (Grijalbo), aquellos que trabajan en agencias funerarias y hacen su agosto todo el año mortal de Ciudad Juárez con la venta de ataúdes y tumbas. Otros de estos “vivos” son más ambiciosos. Ellos se aprovechan de los muertos ajenos para mantenerse en el poder o, peor aún, para tomarlo.

EL UNIVERSAL

Las enseñanzas del caso Aristegui

Marcela Turati con su libro “Fuego cruzado” analiza el impacto emocional de la guerra contra el narcotráfico, que sólo se fija en los números. Familias desechas y dolor de inocentes. Una interesante perspectiva.

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DOS ENFOQUES

El planteamiento que hace el investigador Edgardo Buscaglia y el libro de Marcela Turati, uno de cuyos capítulos reproduce la revista Proceso, sobre el problema de la seguridad publica y el crimen organizado por el que atraviesa el país, son de interés para atender. Buscaglia plantea, la necesidad de que México pida a la Asamblea General de la ONU, la inclusión de los cárteles mexicanos en la lista de grupos terroristas, para que todos los países del mundo apliquen los protocolos contra el financiamiento al terrorismo y así bloquear las cuentas de estas organizaciones. El empate de los ataques ejecutados por los grupos criminales de México contra autoridades y población civil, con la definición mundial de terrorismo, fijada por la ONU en convenciones internacionales. El punto de inflexión que en este sentido, significa el atentado con granadas en Morelia, Michoacán, el 15 de septiembre de 2008, que resulta ser un acto de terrorista, tal y como lo definen las convenciones de las Naciones Unidas. La negativa del gobierno de Felipe Calderón y su administración, a llevar a estos grupos mafioterroristas al Consejo General de la ONU, por el impacto político que eso implicaría. El apoyo que los cárteles brindan a partidos políticos y precandidatos con rumbo a las elecciones de 2011 y 2012. La protección social de que goza La Familia Michoacana; sus vínculos con el sector empresarial. La capacidad de regeneración de esa organización, que no se desmantela como asegura el gobierno federal con fines mediáticos. La necesidad de que el gobierno mexicano se asesore con expertos y “no por seres humanos que han estado comprometidos con el problema y no con la solución”. Del reportaje de Proceso sobre el libro Fuego Cruzado, de Marcela Turati, destaca que casi a diario cae muerto un niño a consecuencia de la lucha contra el crimen organizado. No hay cifras oficiales, pero extraoficialmente la Sedena da a conocer que entre diciembre de 2006 y marzo de 2009, se registró la muerte de 610 menores de 18 años, lo que no incluye las muertes infantiles causadas por las fuerzas federales. Año y medio después, la cifra se había duplicado. Algunas ONG´s consideran que en promedio, mensualmente son asesinados 30 menores de edad. La Red por los Derechos de la Infancia de México, señala que los efectos que ha ocasionado este combate en los infantes -muertes, orfandad, traumas, suspensión de clases, desplazamientos forzados, desapariciones-, son similares a los de una guerra.

Universidad Iberoamericana - Inicio

FUEGO CRUZADO “Las víctimas atrapadas en la guerra del narco”
Thursday, 03 de February de 2011
Marcela Turati (Otoño 2008)Editorial GrijalboUn número frío, indiferenciado, suma a los caídos por la llamada “guerra contra el narcotráfico”, pero en la periferia de la contabilidad oficial se esconden las historias de cientos de niños, mujeres y hombres, nuevos huérfanos (de padres y autoridades), viudas, familias en la indigencia, personas desaparecidas, pueblos exiliados por el miedo o que lidian con sus pesadillas, así como jóvenes que no tienen más opciones que engrosar las filas del crimen organizado o campesinos convertidos por hambre en productores de cultivos ilegales, entre otras expresiones anónimas del llamado “daño colateral”.Las historias relatadas por Marcela Turati hablan de las sombras del mayor conflicto armado de los años recientes en México: por un lado, las penumbras de la desinformación oficial de lo que los números esconden (más allá de las muertes contabilizadas), y por otro, el ocultamiento de las propias víctimas debido al estigma al que las condena el discurso oficial que las convierte en sospechosas de su desgracia.”Ésta es la crónica de este fin de época. Del México violento, del fenecimiento de una etapa cruenta, y el México emergente que no termina de nacer […] El libro de Marcela mueve, estruja. Está hecho para explicar hasta dónde ha enraizado la cultura de la violenta muerte” (Prólogo de Roberto Zamarripa).

LOS DOS MARES

Los huérfanos de la guerra en México

***

Infancia y conflicto armado en México

En esta guerra no hay un campo de refugiados donde [los niños] puedan crecer lejos de las balas ni conservar intactos sus sueños, dice Marcela Turati en su libro Fuego Cruzado, la historia de las otras víctimas del Narcotráfico.
A veces, después de haber leído la cifra del día y la cantidad de calamidades que ocurren a diario en México, no puedo evitar preguntarme qué autores leerá Felipe Calderón, en quién se inspirará para tener una visión tan equivocada del país y de nosotros, los mexicanos. Qué infamia de persona le metió en la cabeza que hacer una guerra sin resolverle a la población sus necesidades más básicas: salud, empleo, educación, sin resolver el menos de 1% de penalización de delitos que tiene como vergonzoso record el sistema de impartición de justicia en este país, por ejemplo. Y sobre todo, ¿cómo se le ocurrió empezar un conflicto armado sin un plan de contingencia para la población civil, sin refugios para poblaciones afectadas o amenazadas?

¿Qué tipo de persona será Felipe Calderón para sentir tanto desdén hacía el pueblo que gobierna, como para ignorar el dolor más profundo e intolerable que puede sufrir el ser humano como es la pérdida de un hijo?

Lo hizo con los padres de los 49 nenes que perdieron la vida en el incendio de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009. También lo hizo frente a los padres desesperados porque sus hijos, a pesar de haber tenido la suerte de estar con vida, tendrán que padecer las secuelas de los daños por quemaduras y afectaciones pulmonares, sin la debida atención médica.

A casi dos años de la tragedia de Guarderías ABC y cuatro de haber iniciado la guerra contra el narco, a los 49 niños a quienes se les ha interrumpido abrupta y cruelmente su derecho a vivir, se han sumado más de 1.000.

Un reporte elaborado por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), finalmente ha captado la atención de las Naciones Unidas.

El pasado 4 de Febrero, el Comité para los Derechos del Niño de la ONU expresó su preocupación ante los más de 1.000 niños muertos en México, desde el inicio de la Estrategia de Seguridad Nacional del Presidente Calderón, mejor conocida como la Guerra contra el Narco.

Una pregunta clave para el gobierno mexicano y una preocupación más del Comité de la ONU: ¿Cuántos niños participan en grupos armados no gubernamentales?

Según CNN: La delegación mexicana que compareció ante ese comité, liderada por el subsecretario Felipe de J. Zamora Castro, de la Secretaría de Gobernación, y por Cecilia Landerreche Gómez Morín, del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), dijo que no contaba con datos sobre la participación de menores en grupos delictivos o armados”.

El Gobierno Federal tendría esta información si alguna entidad de su entramada y redundante burocracia se preocupara por realizar el trabajo que tan prolijamente ha hecho REDIM. La Red calcula que unos 30.000 menores de edad se encuentran involcrados con grupos delictivos .

¿Por qué el gobierno mexicano no cuenta con esos datos? Y más aún, ¿por qué no ha hecho nada por blindar a la infancia de los grupos delictivos y de la violencia generada por esta Guerra vs el Narco? ¿Por qué no se está protegiendo a la población y sobre todo a los niños?

Vivir México

Guerra contra el narco: ¿Y las víctimas del fuego cruzado?

Por Perla Cristal Gomez el 8 de Febrero de 2011 en EstadísticasLiteratura,Seguridad.

Esa es precisamente la pregunta que ha movido a la periodista Marcela Turati Muñoz, que a través de su libro Fuego Cruzado pretende rendir un honor a todas las víctimas inocentes que en lo que va del sexenio han perecido por la lucha entre autoridades y crimen organizado, así como un espacio para que sus familias sean escuchadas.

Se cuentan hasta las fecha más de 34,000 muertos en la lucha contra el narcotráfico del 2o06 a la fecha, ¿pero cuántos de ellos inocentes? Personas que -como estúpidamente uno de los funcionarios federales expresó no hace mucho- se encontraban en el lugar equivocado en el momento equivocado, personas como Lucila Quintanilla Ocañas que tranquilamente paseaba por un paseo peatonal de la ciudad de Monterrey cuando se ve atravesada por una bala que le arrebata la vida. Miles de ellas.

Como señala Turati, “se ha dado más de una voz a los violentos, se ha dado más de una voz a los traficantes de drogas, y las víctimas verdaderas jamás han hablado”. Por lo tanto, se abocó a realizar entrevistas en 10 estados del país como parte de su investigación y narrar con el dolor y desgarrador de las historias por ella encontradas, el sufrimiento de padres, hermanos e hijos que han perdidos a sus familiares sin tener a quien exigirles siquiera explicación o mucho menos justicia.

El libro sale a la venta este martes, y será peculiar tener seguimiento de la evolución de sus ventas, en vista de la reciente explosión que ha tenido la narcoliteratura (obras que se colocan en los primeros lugares de venta en las librerías del país superando incluso a los libros de autoayuda), y descubrir si esta parte trágica de nuestra historia contemporánea también resulta de interés para la población lectora del país.

LOS DOS MARES

“Jóvenes matando jóvenes”

Esos niños socializaron la violencia y en ellos el crimen organizado encontró su bolsa de trabajo. Hay una generación que se está exterminando: jóvenes matando jóvenes

Marcela Turati, periodista

¿Por qué no se contiene la violencia en Ciudad Juárez?

La periodista Marcela Turati, autora del libro Fuego Cruzado, las víctimas atrapadas en la guerra del narco, dice que la estrategia oficial se concentra en rescatar espacios públicos, pero olvida a los nuevos protagonistas de la guerra entre carteles, es decir, jóvenes y adolescentes.

De acuerdo con la página electrónica del programa Todos Somos Juárez, hasta octubre pasado el gobierno había invertido más de US$275 millones, la mayor parte en acciones de cultura, deportes, educación, salud y economía.

Pero se ha hecho muy poco por los miles de niños que crecieron solos, con escasa atención familiar y en un ambiente de violencia creciente.

“Para ellos no hubo guarderías o escuelas de bachillerato. Se pensaba que al terminar la secundaria iban a las empresas maquiladoras, pero muchas se fueron y en otras no los contratan”, dice Turati en conversación con BBC Mundo.

“Esos niños socializaron la violencia y en ellos el crimen organizado encontró su bolsa de trabajo. Hay una generación que se está exterminando: jóvenes matando jóvenes”.

Después de la masacre en Villas de Salvárcar hubo más jóvenes asesinados, no sólo en Ciudad Juárez sino en otros lugares del país. La Secretaría de Seguridad Pública ha dicho que algunos victimarios fueron menores de edad.

REPORTAJE COMPLETO: http://www.dosmares.com.mx/lapaz/index.php?option=com_content&view=article&id=667:ciudad-juarez-la-violencia-que-no-cesa&catid=13:noticias-generales&Itemid=31

MILENIO

“Todos somos víctimas de esta guerra”

La periodista Marcela Turati presenta 12 crónicas de la guerra contra el narco. Más allá de aludir a la sangre, la autora nos enfrenta a la realidad de vivir con violencia

Mié, 09/02/2011 – 11:17

Marcela Turati. Foto: Especial.

En nuestro país la muerte con violencia ya no discrimina. Lo mismo es ejecutable un policía, un soldado, un sicario o un narcomenudista; que un empresario, un activista, un estudiante o un albañil.

Para dimensionar el problema se ha hecho común atender a las estadísticas como referencia (número de víctimas, armas y toneladas de droga decomisadas, total de efectivos y capos caídos); pero Marcela Turati, por años, ha visto de cerca el miedo y sabe que con fríos números no se profundiza en el análisis de las consecuencias de la guerra contra el crimen organizado.

“El miedo lo tenemos todos y por eso creo que preferimos pensar que matan sólo a los culpables o a los que tienen que ver con el crimen organizado, pero eso ya dejó de ser cierto en varias partes del país; ya le toca a médicos, activistas, empresarios. Todos somos ejecutables, extorsionables y secuestrables”, sentenció la periodista mexicana, autora del libro Fuego Cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra contra el narcotráfico.

En el texto analiza el fenómeno del narcotráfico desde la perspectiva de los involucrados directos con la violencia.

“Es un estudio completo del fenómeno; hablas de las víctimas, de los sobrevivientes, de los asesinos, de las familias, de pueblos fantasmas, de viudas”, comenta Turati en entrevista para MILENIO, y agrega: “con el libro pretendo poner un espejo, que la gente vea lo que he visto, porque muchos viven en una burbuja”.

Es por eso que Marcela Turati recorrió las zonas de guerra del país: Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sinaloa, Guerrero, Michoacán… para radiografiar a sus habitantes, adentrarse en su dolor y mostrar un desgarrado perfil de las comunidades afectadas, que igual es una metrópoli o algún pueblo de las serranías.

Luego de referir elementos en común en cada historia y describir algunos de los personajes de las 12 crónicas periodísticas que conforman este libro publicado por Editorial Grijalbo, Turati insiste: “tenemos que asomarnos a este espejo, tenemos que vernos reflejados porque hasta que no veamos nuestras heridas y no escuchemos las voces de las víctimas, hasta que no nos solidaricemos, vamos a dar salida a todo esto”.

Con la experiencia y las vivencias que le dejaron haber visto de frente las consecuencias de la muerte y la violencia, Turati asegura que la presencia del Ejército Nacional en zonas de conflicto es contraproducente:“vemos que en los lugares donde se implementan operativos del Ejército se dispara la violencia. En Juárez había 300 muertos al año y en el 2010 hubo 3 mil 100 con la presencia del Ejército”.

Teoriza sobre la fractura de las relaciones entre cárteles tras la pérdida del PRI en el 2000 y enfatiza en la responsabilidad del Presidente Calderón: “no es con balas como se va a solucionar esto. La estrategia habrá que pensarla mejor. Lo primero es intentar salvar vidas, porque no podemos pensar que los 30 0 40 muertos al día es la cuota que hay que pagar por la seguridad o la normalidad”.

Y es que una cosa es clara y segura: la llamada guerra contra el narcotráfico no se terminará con más balas, como comenta la autora de Fuego Cruzado, sino con educación; con condiciones laborales justas y equitativas; con un replanteamiento de los valores familiares; con el rescate de espacios públicos, y también, con estrategias efectivas para desmantelar cárteles desde la estructura básica que se logra a través de la organización y administración de las finanzas.

Es aquí en donde la autora cuestiona por qué se destinan miles de millones de pesos a la Seguridad Pública, mientras que el lavado de dinero, el financiamiento de campañas políticas con dinero del narco, la falta de coherencia en la impartición de justicia y la corrupción entre las autoridades, siguen impunes.

“Todos somos víctimas de esta guerra”, comenta Turati, quien decide no hacer distinción entre “buenos y malos”, sino adentrarse a conocer de cerca los casos de aquel “que mata personas”; de los hijos de familias que fueron muertos por ser narcomenudistas; de las esposas de los policías desaparecidos.De las viudas y los huérfanos de esta guerra.

Lo destacado del libro de crónicas es que las historias no se quedan en la sangre, sino que la autora presenta un punto de análisis, un nuevo enfoque de cómo atender las consecuencias de la guerra a partir de los testimonios que dan cuenta de daños económicos, sociales, psicológicos y emocionales.

Periodistas: mantener la indignación

El conflicto social que representa la lucha contra el narcotráfico no puede ser documentado por la prensa nacional sólo como la “crónica del horror” o a través del conteo de muertos al día que se acumulan al mes y permiten decir que “el mes de julio fue el más violento del año”.

Para Marcela Turati, la labor del periodista, aunque arriesgada, debe apegarse a la profundidad, a descubrir procesos, a documentar qué sucede con cada familia, en cada comunidad en donde la violencia no permite una vida “normal”.

“No podemos seguir contando muertos como si fuera algo normal; debemos mantener la indignación y no acostumbrarnos al baño de sangre”, advierte Turati.

Así, el papel de los medios de comunicación es clave para mantener informados a la ciudadanía y no provocar las llamadas “zonas de silencio”, en donde ya no se publica ni se dice nada del narcotráfico.

“Tenemos que buscar mecanismos de colaboración para sacar esa información. Ver cómo los periodistas aprendemos a cuidarnos a nosotros mismos, cómo nos blindamos, nos profesionalizamos”, expresó Turati.

Book Gives Voice to Victims of Mexico’s Drug War

By Juan Ramon PeñaMEXICO CITY – More than four years after Mexico’s government militarized the struggle against violent drug cartels, whose turf battles with rivals and shootouts with the security forces have left more than 34,000 dead over that time, a new book gives voice to the victims of the ever-escalating violence.“We’ve always heard the voice of the violent, those who want war, and we never hear from the victims,” said journalist Marcela Turati, who writes for respected Mexico City weekly Proceso and is a frequent critic of President Felipe Calderon’s drive to crush the cartels.For her new book “Fuego cruzado” (Crossfire), Turati visited, among other victims, the mothers of youngsters who were among 13 people shot and killed in August 2008 during a family gathering in the tourist town of Creel, Chihuahua state…

ENTREVISTA COMPLETA: http://www.laht.com/article.asp?ArticleId=385402&CategoryId=14091

CRAWFORD ON DRUGS

The Drug War in Arizona, at the U.S.-Mexico border and beyond.

Mexican journalist Marcela Turati Munoz has compiled the stories of victims of the drug war in her new book, “Fuego Cruzado,” Spanish for ‘crossfire.’ CNN reports that Turati hopes the book, for which she interviewed the families of slain victims in 10 states across Mexico, will give voice to the innocent victims of drug war violence and encourage others to “reflect on what happened before and think about what type of society we are forming, with so much suffering, so much pain and so many losses.”

RADIO FORMULA/RICARDO ROCHA

“Fuego cruzado” saca de fosa común a los 35 mil muertos sexenio: Turati. Con Ricardo Rocha
3 de Febrero, 2011
La periodista Marcela Turati aseguró que ha sido difícil llegar y tocar tanto dolor, “estar en comunidades tan convulsionadas, familias que perdieron al padre, a varios miembros o familias que están buscando a alguien que está desaparecido… y pues me mueve mucho la indignación”.

Marcela Turati, reportera de la revista Proceso, presenta su libro “Fuego cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra del narco”, de Editorial Grijalbo, en el que acopia el eco olvidado del conflicto que ha sembrado el país de plomo y lágrimas, las voces de las víctimas, expresó…ENTREVISTA COMPLETA: http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=154307

PRODIGY MSN NOTICIAS

Ciudad Juárez: la violencia que

no cesa

Un año después de la masacre de 15 jóvenes en Villas de Salvárcar, los programas oficiales no han abatido la violencia.

Ciudad Juárez: la violencia que no cesa

“Ciudad Juarez Mexico”

Hace un año Luz María Dávila perdió a sus dos únicos hijos en la masacre de 15 jóvenes en Villas de Salvárcar, Ciudad Juárez. El ataque obligó al gobierno mexicano a modificar su estrategia contra la inseguridad en esa población, considerada la más violenta de México.

Doce meses después, familiares de las víctimas y organizaciones ciudadanas dicen que la vida en la ciudad fronteriza con Estados Unidos, ha cambiado muy poco.

Las autoridades aplicaron la estrategia Todos Somos Juárez que pretende abatir la inseguridad con escuelas, parques, hospitales, programas culturales y un sistema más eficiente de vigilancia.

El plan fue puesto en marcha después de una polémica reunión de familiares de las víctimas y vecinos de la población con el presidente Felipe Calderón. Luz Dávila permaneció de espaldas al mandatario durante casi todo el encuentro.

La estrategia, de 160 acciones, no ha logrado terminar con la violencia, pues en 2010 murieron 3.060 personas. A pesar de esta cifra, las autoridades afirman que la tendencia de homicidios ha bajado.

Los resultados abonan a la desconfianza, dice Luz María a BBC Mundo. “Los parques no van a quitar la inseguridad. Lo que pedimos es paz en la ciudad, que se acabe la violencia”.

“Jóvenes matando jóvenes”

¿Por qué no se contiene la violencia en Ciudad Juárez?…

Notisistema Informa

Marcela Turati: Es urgente atender a las víctimas indirectas de la lucha contra el narco

Urge atender a las víctimas indirectas de la lucha contra el narcotráfico que en la administración calderonista ha dejado más de 34 mil muertos en el país, asevera la periodista Marcela Turati a través de su libro “Fuego Cruzado”, el cual le da voz a viudas y huérfanos, así como a desplazados de sus comunidades por miedo.
“Cada vez que matan a alguien al que mataron generalmente es el padre de familia, es el hermano que llevaba el sostén, el que mantenía a todos. Esa familia casi, casi cae en la indigencia, caen en la pobreza extrema, les cambia todo el rol familiar. La mujer si no trabajaba tiene que salir a trabajar, los niños quedan en el abandono tambien”.
Marcela Turati advierte que de no atenderse de manera urgente, la ola de violencia será mayor en los próximos años, dado que en muchos casos estas personas se quedarán empantanadas en la ira, la rabia y el odio. (Por Gricelda Torres Zambrano)…


Knight Center

Reporteras develan historia oculta de la violencia ligada al narcotráfico en México

En una entrevista con el Centro Knight, la periodista se explayó sobre el papel del gobierno y de la prensa en el conflicto y posibles soluciones para evitar que los periodistas sigan siendo blanco del fuego cruzado entre los militares y las organizaciones de traficantes.

“La prensa debería estar investigando más y buscar mecanismos de colaboración entre medios para blindar la información y evadir la censura. Además, profesionalizar a su equipo de trabajadores en aspectos de seguridad y con sueldos y condiciones laborales dignas”, dijo.

A su juicio, el gobierno ha jugado el papel de un “espectador pasivo que no hace nada para prevenir y menos para proteger a los medios o periodistas ya amenazados. Tampoco investiga las agresiones”. Tras secuestros y ataques de parte de grupos de traficantes, varios periodistas han cruzado la frontera hacia Estados Unidos o Canadá y solicitado asilo en los últimos meses.

ENTREVISTA COMPLETA: http://knightcenter.utexas.edu/es/blog/reporteras-develan-historia-oculta-de-la-violencia-ligada-al-narcotrafico-en-mexico

HAVANA TIMES.ORG

“En México hemos dejado que los violentos hablen

QUADRATIN

AGENCIA MEXICANA DE INFORMACION Y ANALISIS CHIAPAS

Director: Juan de Dios Garcia Davish
La esperanza de recuperar a toda una generación perdida…

Fuego Cruzado  Las víctimas atrapadas en la guerra del narco

El libro consta de 12 capítulos en los que relato historias que reflejan la herida social generada por estos cuatro años de guerra y narcoviolencia, y junto piezas para reconstruir las causas de esta epidemia asesina y anticipar lo que viene si no atendemos la emergencia social. Es un intento por recuperar a nuestros más de 30 mil muertos de la fosa común a la que han sido condenados –ya sea por la resignación de los ciudadanos a la violencia, por el miedo inoculado por los matones o por el discurso oficial que culpa a los fallecidos de su destino y hasta festeja que “se matan entre ellos”– para devolverles su identidad.

ENTREVISTA COMPLETA:    http://quadratinchiapas.com.mx/noticias/nota,287/

ENTREVISTA POR IRMA GALLO

…I.G.
Nosotros ahora estamos en un café, tenemos la oportunidad de estar platicando en un espacio público. Tú en tu libro también cuentas estos episodios de toques virtuales de queda, no virtuales, de toques de queda en donde los narcos a través de las redes sociales advierten: no salgan porque va a haber balacera. ¿Qué tan grave es este cierre de los espacios públicos?
M.T. Estos toques de queda que hemos visto en Chihuahua, en Morelos, en Cuernavaca, ese fin de semana que nadie salió, que es lo más cercano que hemos tenido, el libro te habla del ambiente de miedo, que no es cierto que el 9% o el 7% del territorio es el único que ha sufrido la violencia como dicen las cifras oficiales o nos tratan de decir. El virus del miedo ya lo traemos todos.
Y si, el problema de los espacios públicos es que se están abandonando los parques por ejemplo. En un lugar donde hubo una matanza quién vuelve a salir a la calle, por ejemplo.
Y con esa desconfianza bueno, no se abona a entre todos unirse para construir algo distinto. Es el principio básico: reconocernos en los otros, reconocer que el dolor es común, que el sufrimiento es de todos, y que entre todos hay que sacar adelante a la sociedad, a los niños, hay que sacar adelante a los jóvenes…

ENTREVISTA COMPLETA:  http://irmagallo.blogspot.com/2011/01/la-esperanza-por-recuperar-toda-una.html

AGENCIA EFE

Los olvidados de la guerra al narcotráfico cobran voz en “Fuego cruzado”

Juan Ramón Peña jueves 27 de enero, 11:21 AM

México, 27 ene (EFE).- Treinta mil muertos después del inicio de la guerra contra el narcotráfico en México, la periodista Marcela Turati recoge en el libro “Fuego cruzado” el eco olvidado del conflicto que ha sembrado el país de plomo y lágrimas, las voces de las víctimas.

“Siempre hemos escuchado la voz de los violentos, de los que quieren la guerra, y nunca escuchamos a las víctimas”, consideró en una entrevista con Efe esta reportera curtida en la revista Proceso, que semanalmente critica la lucha contra los cárteles emprendida por el Gobierno de Felipe Calderón.

Turati visitó, entre otras víctimas, a las madres de trece jóvenes asesinados en el poblado turístico de Creel, organizadas para buscar justicia bajo el nombre de “Hijas de Pancho Villa”, en el mismo estado de dónde salió el caudillo, el norteño y fronterizo Chihuahua…

ENTREVISTA COMPLETA:     http://mx.news.yahoo.com/s/27012011/38/n-mexico-olvidados-guerra-narcotrafico-cobran-voz.html

CONTACTO HOY EDICION MUNDIAL

IPS

“En México hemos dejado que los violentos hablen”

Daniela Pastrana entrevista a MARCELA TURATI, autora de “Fuego Cruzado”

Marcela Turati durante la entrevista / Crédito:Daniela Pastrana /IPS
Marcela Turati durante la entrevista 
Crédito: Daniela Pastrana /IPS

MÉXICO, ene (IPS) – “En México hemos dejado que los violentos hablen”, denunció a IPS la periodista Marcela Turati, autora de “Fuego Cruzado”, un nuevo libro que relata las historias de las víctimas de la guerra contra el tráfico de drogas impulsada en el país por el presidente Felipe Calderón y cuyo saldo oficial es de 30.000 muertos en cuatro años.

Reconocida por saber contar las historias que le importan a la gente, Turati coloca como protagonistas del libro, que circula desde el día 14 bajo el sello de Grijalbo, a viudas, huérfanos, desplazados y mutilados, los invisibles de un conflicto que desangra el país. Y lo hace con una mirada que no solo defiende sino que resalta que es de mujer, además de periodista.

Turati actualmente ejerce el periodismo como independiente, tras trabajar para medios mexicanos y de otros países, ha recibido reconocimientos internacionales por sus reportajes y es impulsora de la red Periodistas de a Pie, integrada mayoritariamente por periodistas mujeres y que busca recuperar la mirada social en el periodismo mexicano…

ENTREVISTA COMPLETA: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97368

VERSION EN INGLES:          http://www.ipsnews.net/news.asp?idnews=54188

VERSION SUECO:  Oavsiktliga mord vardag i Mexico

Revista Gatopardo
Marcela Turati de @periodistasapiehabla de su libro “Fuego Cruzado: las víctimas atrapadas en la guerra del narco” http://bit.ly/ge4hrA9:05 AM Jan 21st vía webRetwitteado por 2 personas
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